Pasaron varios años. No siempre estuve pelando patatas. Nos iban turnando en distintos cometidos para evitar el tedio y el cansancio.
nubes pluant justum
Sunday, 6 September 2026
Te cuento lo que pasó en Valencia - Carmen (continuación)
Te cuento lo que pasó en Valencia - Carmen
La casa de las 17 mujeres:
Situada en las proximidades de un pueblo de la provincia de Valencia, tenía bastante terreno, vallado. Había pinos, numerosos naranjos, 4 palmeras y dos limoneros. Una parte del terreno se destinaba a huerta, en la que se plantaban acelgas, alcachofas, tomates, etc. La casa constaba de dos pisos, arriba los dormitorios, abajo, la sala de canto, el comedor, la cocina, despensa, sala de costura, lavadero y gran patio interior, en el que estaban las 4 palmeras. También había una sala de reunión, una sala de lectura con biblioteca y un pequeño taller, además de un local de trabajo.
Te cuento lo que pasó en Zaragoza - Ester
Cuando llegué a la casa de acogida de Zaragoza, habría unos 10 cuidadores. Yo iba a ser la única cuidadora. Los acogidos eran un montón, entre ellos unos 5 subnormales profundos, una novedad para mí.
Te cuento lo que pasó en Barcelona, Plaza Real - Albert
Albert también vivía en el piso de la Plaza Real. Me llamó la atención enseguida. Solía sentarse solo y no hablar con nadie. Tendría unos 10 años más que yo. Me enteré de que era inglés.
Me entraron muchas ganas de saber algo más de él, y tuve la oportunidad de sentarme a su mesa.
Me dijeron que era alcohólico, aunque no vi nada raro en su comportamiento. Me interesaba mucho su conversación. Tenía un sentido del humor peculiar que me encantaba. Ah, su pelo era blanco y llevaba un bigote enorme, también blanco. A mí no me gustan los bigotes, pero a él le sentaba bien. Y sobre todo, me gustaba poder conversar en inglés.
Te cuento lo que pasó en Barcelona, Plaza Real
Era un piso enorme. Tenía unas 30 habitaciones, pequeñas.
La sala era inmensa, con una mesa muy grande y varias pequeñas, además de unos cuantos sofás.
La señora que dirigía la casa era responsable y muy amable.
Los pocos cuidadores que éramos comíamos en la misma mesa que los acogidos, y eso me gustaba mucho.
Uno de los cuidadores era congoleño. Hablaba francés, además de castellano, y tocaba la guitarra.
La responsable de la casa era también la encargada de cocinar.
Y NO HABÍA CUCARACHAS...
- La señora descocada: era desconcertante. Viejecita, muy bajita, más bien fea, e iba siempre con un pecho fuera, a la vista. Decía que tenía un dolor insoportable en el pecho y que la única manera de mitigarlo era que le diera el aire.
Te cuento lo que pasó en Barcelona, calle Unió (bis)
En esa misma casa había una señora muy simpática y dicharachera de mediana edad. No sé qué enfermedad tenía. La alojamos en una habitación del piso de arriba. Desde la sala de abajo en la que estábamos habitualmente se oía bien cuando nos llamaba.