Yo tendría unos 45 años y mis hijos ya no me necesitaban.
Preguntando, supe que en la calle Unió (perpendicular a las ramblas de las flores) había una casa en la que acogían y cuidaban a gente.
La dueña, Montse, me propuso que la ayudase a cambio de techo y comida.
Eran en su mayoría personas sin techo, aunque algunos tenían familia y pagaban.
Había de todas las edades, hombres y mujeres.
De esa casa recuerdo sobre todo a una anciana, muy bajita y muy delgada, pelo blanco lacio, bigote blanco, y con demencia senil.
Tenía un hijo que venía a verla a menudo.
He olvidado el nombre de la viejecita, cuánto lo siento...
Yo la cuidaba sobre todo de noche, porque no se dormía y quería salir a trabajar o a comprar.
No le dábamos ninguna medicación. Murió debido a un resfriado. Era muy mayor.
En esa misma casa había un señor con el pie vendado.
Yo no me ocupaba de él, pero un día me pidió encarecidamente que le cambiase las vendas, porque tenía un dolor insoportable.
Al quitarle las vendas, vi que en la herida había GUSANOS. ¿Te lo puedes imaginar? Eran blancos, redondeados, se movían, y el olor era como a podrido.
No se lo dije.
Limpié la herida lo mejor que pude y le puse una nueva venda.
Me quedé muy impresionada. Fui a una farmacia a preguntar si era normal que apareciesen gusanos en una herida.
Me dijeron que ni hablar. Que llamase a un médico.
Al día siguiente se lo expliqué a Montse, la dueña.
Dijo que me lo había imaginado, que a veces el pus hacía hilos y que yo había pensado que eran gusanos.
Entendí que ella no iba a admitir la realidad... Los gusanos que yo vi no eran filiformes. Vaya, que eran de verdad, imposible confundirlos con otra cosa.
Continué cuidándole el pie.
Murió al cabo de poco tiempo.
En esa casa había un montón de cucarachas. Por la noche era como un hervidero. Y abrías, por ejemplo, el cajón del pan, y estaba lleno de cucarachas.
Me quejé de estas cosas al sacerdote que venía a la casa de vez en cuando, era el vicario de la parroquia de Belén, calle del Carmen, y él me decía que, a pesar de todo, esas personas estaban ahí o en la calle, que era peor...