Albert también vivía en el piso de la Plaza Real. Me llamó la atención enseguida. Solía sentarse solo y no hablar con nadie. Tendría unos 10 años más que yo. Me enteré de que era inglés.
Me entraron muchas ganas de saber algo más de él, y tuve la oportunidad de sentarme a su mesa.
Me dijeron que era alcohólico, aunque no vi nada raro en su comportamiento. Me interesaba mucho su conversación. Tenía un sentido del humor peculiar que me encantaba. Ah, su pelo era blanco y llevaba un bigote enorme, también blanco. A mí no me gustan los bigotes, pero a él le sentaba bien. Y sobre todo, me gustaba poder conversar en inglés.
Por otra parte, alguien me habló de una señora muy mayor que vivía sola y necesitaba sentirse acompañada de noche, la señora María. Fui a verla y quedamos en que dormiría en su casa a cambio de nada.
Y eso hice: pasaría el día en el piso de la Plaza Real y dormiría en casa de la señora Maria.
Un día Albert me propuso ir a pasear juntos. Llegó bastante más tarde de lo acordado y llevaba una bolsa de plástico en la mano. En la bolsa, una botella de vino. Iba dando tragos de vez en cuando. Y se tambaleaba. Tuve un gran disgusto. Pensé: "necesita beber para salir conmigo".
Sin embargo, seguíamos charlando en el piso de la Plaza Real. Nos hicimos muy amigos.
Un día subió a conocer a la señora Maria. Ella parecía contenta e insistió en que Albert volviese a visitarla.
Bueno, la relación continuó y la señora María me dijo que él podía venir a vivir en su casa conmigo (más adelante la señora María me confesó que lo que ella temía era que yo me fuese a vivir con él y la dejase sola). Albert se vino a vivir conmigo en casa de la señora María.
Yo tenía la esperanza de que Albert dejase de beber si estaba satisfecho de la vida. Pero por lo visto las cosas no suceden de esa manera. Él se emborrachaba cada vez más a menudo.
Hasta que un día decidí huir. No le dije nada ni a él ni a la señora María. Lo recuerdo tan bien... Sentí miedo y alegría. Me fui al piso de la Plaza Real. Fueron buenos conmigo y me dejaron quedarme.
Ese día sigue muy vívido en mí: era la hora de la siesta. La señora María descansaba en su habitación y Albert se había quedado dormido en la terraza.
Cogí mis pocas cosas y mientras corría por las ramblas iba cantando bajito:
"Sí
Me levantaré
Volveré junto a mi padre"
Es una canción religiosa que hace referencia a la parábola del hijo pródigo, una canción con mucha fuerza, y todavía hoy, tantos años después, recuerdo mi huida cuando oigo esa canción
No comments:
Post a Comment