A mediados de junio plantábamos nuestra tienda en el camping L'Ombra, Llançà. Y no la recogíamos hasta principios de octubre.
Era una tienda típica, azul y naranja, para 4 personas. Éramos tres.Yo dormía en medio, un hijo a cada lado, para que no se pelearan.
Por las noches, ya estirados en los sacos de dormir, armados de una linterna,
les leía un libro. Me gustaba leer en voz alta. Si había diálogos, yo hacía
voces según los personajes, imitando las de alguna serie de televisión
para niños. Hasta a mí me entraba la risa al escucharme.
No sé conducir. Para ir de Girona a Llançà, cogíamos el tren. Son unos 45 km, creo. El día que íbamos a plantar la tienda o a recogerla, mi marido se prestaba amablemente a llevarnos con su coche. Venía a buscarnos desde Barcelona, donde vivía con Adriana.
Por las noches, ya estirados en los sacos de dormir, armados de una linterna,
les leía un libro. Me gustaba leer en voz alta. Si había diálogos, yo hacía
voces según los personajes, imitando las de alguna serie de televisión
para niños. Hasta a mí me entraba la risa al escucharme.
No sé conducir. Para ir de Girona a Llançà, cogíamos el tren. Son unos 45 km, creo. El día que íbamos a plantar la tienda o a recogerla, mi marido se prestaba amablemente a llevarnos con su coche. Venía a buscarnos desde Barcelona, donde vivía con Adriana.
Hacía ya años que vivíamos separados, yo en Girona, él en Barcelona.
Yo tenía otra tienda del mismo estilo, los mismos colores, pero pequeñita, para dos plazas. La plantábamos para mi marido y Adriana, y así ellos venían de vez en cuando a estar con los niños, que ya eran adolescentes.
Adriana era argentina y estudiaba arquitectura en Barcelona.
No entendía algunas cosas de matemáticas y yo le daba clases.
Ese verano mi marido se fue a pasar unos meses a Estados Unidos.
Adriana se venía a Llançà a pasar los fines de semana con nosotros.
No le gustaba estar sola en Barcelona y le hacíamos sitio en nuestra tienda.
En el bar del camping, la presentaba a los conocidos diciendo: "La novia de mi marido". Me fijaba luego en sus caras, me preguntaba qué pensarían
y me reía por dentro. Jugaba a "épater les bourgeois", de difícil traducción.
Cerca del camping estaba nuestro lugar favorito, donde nos bañábamos. Era
un lugar entre rocas, igual que una piscina natural.
y me reía por dentro. Jugaba a "épater les bourgeois", de difícil traducción.
Cerca del camping estaba nuestro lugar favorito, donde nos bañábamos. Era
un lugar entre rocas, igual que una piscina natural.
Piscina natural en Llançà
Uno de nuestros mayores placeres era bañarnos de noche en el mar. Por favor, no os muráis sin antes haber disfrutado de este placer. Tiene que ser noche cerrada. Mejor una noche muy tranquila, el mar en calma.
Veréis una maravilla: dejaréis una estela luminiscente. De vuestras manos surgirán estrellas titilantes. Os sentiréis como Campanita en Peter Pan, con sus polvitos mágicos. Es el plancton fluorescente que se hace visible.
La luna salía por el horizonte entre el mar y el cielo e íbamos a esperarla. Nuestra música favorita era "Let us cling together" de los Queen.
Teo torriatte konomama iko
Aisuruhito yo
Shizukana yoi ni
Hikario tomoshi
Itoshiki oshieo idaki
Let us cling together as the years go by
Oh my love my love
In the quiet of the night
Let our candle always burn
Let us never lose the lessons we have learned
Unámonos a medida que pasan los años
Oh mi amor, mi amor
En la tranquilidad de la noche
Que nuestras velas estén siempre encendidas
Que nunca perdamos las lecciones que hemos aprendido
Imaginaos una fogata en la arena de la playa en medio de la noche.
Todos sentados alrededor, bien juntos, sin dejar resquicios.
Notamos la presencia y el calor del otro, pegado a nuestro lado.
No hacen falta palabras para sentirnos todos unidos, integrados.
Y cantamos.
La canción: Teo torriate
El estribillo se repite varias veces: la primera en el minuto 1:30, en inglés y en japonés; la segunda, en el minuto 3, en japonés; y la tercera, en el minuto 4, con coros en inglés.
El estribillo se repite varias veces: la primera en el minuto 1:30, en inglés y en japonés; la segunda, en el minuto 3, en japonés; y la tercera, en el minuto 4, con coros en inglés.
Cuando había tramontana, viento frío y seco del norte que sopla a menudo en aquella zona, la piscina natural se transformaba. El agua parecía entrar en ebullición.
Nos agarrábamos a las rocas. Las olas chocaban contra ellas y nos rociaban con fuerza. Riendo, nos dejábamos arrastrar por las olas rotas, y quedábamos sumergidos en el tumulto de las aguas. En el fondo chocábamos unos con otros, y volvíamos a la superficie para otra vez agarrarnos a las rocas. Este era otro gran placer.
Una tarde caminábamos por las rocas.
El día era plácido, no había viento, no hacía frío ni calor.
Caminábamos en silencio los tres, yo en medio, ellos, uno a cada lado.
Cada uno ocupado con sus pensamientos.
Alicia y yo en la playa de Llançà en 1981
Yo iba pensando en la verdad.
Pensaba que amaba la verdad.
Que siempre había buscado la verdad.
Que había intentado no engañarme ni engañar a otros.
Que siempre había buscado la verdad.
Que había intentado no engañarme ni engañar a otros.
De pronto, oigo la voz de Alicia:
- Mamá, de pequeña me dijiste una mentira -
- Mamá, de pequeña me dijiste una mentira -
En una fracción de segundo se agolparon en mi mente mil pensamientos: ¡Qué frase tan oportuna! Alicia no sabía en qué estaba pensando yo.
¿Solo una mentira?
Mi hija solo me reprochaba una mentira.
Ante mí desfilaron las innumerables mentiras que yo había dicho en mi vida.
No solo mentiras, sino también fingimientos e hipocresías.
No solo mentiras, sino también fingimientos e hipocresías.
Un momento antes yo creía que siempre había amado la verdad y mi hija estaba allí, a mi lado, para recordarme mis mentiras.
- ¿Qué mentira te dije, Alicia?
- Me dijiste que para cazar una rana había que ponerse una gorra de visera al revés, y no es verdad.
¡Con qué ganas me reí!
- Pero Alicia, claro que no era verdad, era un chiste.
- Pero Alicia, claro que no era verdad, era un chiste.
He buscado la historieta por Internet:
CÓMO CAZAR RANAS
Localizas la charca y esperas a que se haga de noche. Te calas una gorra de visera del revés, con la visera en la nuca, y te vas aproximando a la charca. Las ranas, que solo salen cuando no hay peligro, creen que te alejas, salen de debajo del agua y esa es la ocasión perfecta para atraparlas.
CÓMO CAZAR RANAS
Localizas la charca y esperas a que se haga de noche. Te calas una gorra de visera del revés, con la visera en la nuca, y te vas aproximando a la charca. Las ranas, que solo salen cuando no hay peligro, creen que te alejas, salen de debajo del agua y esa es la ocasión perfecta para atraparlas.




Me gustaría mucho que escucharais la canción: https://www.youtube.com/watch?v=Ge18n2JCwBs El estribillo se repite varias veces: la primera en el minuto 1:30, en inglés y en japonés; la segunda, en el minuto 3, en japonés; y la tercera, en el minuto 4, con coros en inglés.
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