Saturday, 26 September 2026

L'Argentada - Ola gigantesca de piedra

 Estamos en las inmediaciones de la torre de vigilancia (torre de guaita),

Torre de vigilancia

contemplando el Barranco de la Argentada (conocido también como de la Argentera), que se abre ante nosotros.

El pino de la izquierda está infectado de procesionaria. Se nota por el capullo blanco que envuelve la punta. Eso me apena.

Pino infectado de procesionaria

Observamos la cornisa de piedra que corona la montaña de enfrente. Un poco más abajo, se adivina una pista, casi paralela a la cornisa.

Barranco de la Argentada y pista

Usamos el teleobjetivo para ver la cornisa con mayor detalle.

Cornisa con mayor detalle 

Creemos adivinar una cueva en la cornisa. ¿A ver? Nos acercamos más con el zoom. ¡Sí! Ahora vemos claramente que es una cueva.

Es claramente una cueva

¿Se podrá acceder a ella siguiendo la cornisa? ¿Y cómo subimos hasta la cornisa? Hay un muro de piedra. Yo no sé escalar. Nos fijamos en que, hacia la izquierda, el bosque va subiendo de nivel y se junta con la cornisa. Quizá por ahí encontremos un sendero.

Vamos para allá con el 4 x 4 y aparcamos más o menos a la altura de la cueva. Digo más o menos porque los árboles no permiten ver la cornisa y no sabemos exactamente dónde cae la cueva.

No hay ningún sendero marcado que se adentre por el bosque, así que nos metemos en la espesura.

Espesura

Vamos subiendo por entre los árboles, las piedras y los matorrales.

Matorrales

Yo creía que estas bolas rojas solo se daban en pleno invierno, por Navidad, y ahora estamos en primavera.

Rusco (Ruscus aculeatus) 

Hemos llegado a la base del risco. Para acceder a la cueva, tenemos que subir esta pared de piedra. Caminamos hacia la izquierda, porque el camino va subiendo y quizá llegue a la altura de la cornisa. 

Base del risco

¡Qué flores tan extrañas! Tienen nectarios negros... 

Flores (Euphorbia characias subsp. characias)

Por fin estamos en la cornisa. Seguimos por esta vereda. 

Vereda

Me da un poco de miedo.

Vereda más abrupta

Me vienen imágenes de que tropiezo y caigo por el barranco. Voy despacio y me apoyo con el palo de caminante.

Vemos la cueva a lo lejos.

Ya nos acercamos a la cueva

Unos pasos más y penetramos en ella.

Llegamos a la cueva

Hemos entrado por aquí

Nos sentamos un ratito en su interior.

Interior de la cueva, mirando al frente 

Es curioso cómo cambia un paisaje cuando está enmarcado por la piedra. Ahora vemos la montaña de enfrente. Ahí donde se junta el techo de la cueva con la cima lejana, se adivina la estructura de la torre de vigilancia, desde donde descubrimos este lugar.

La cornisa sigue hacia nuestra izquierda. 

Hacia la izquierda de la cueva

Nos animamos a continuar. A ver hasta dónde nos lleva. 
Avanzamos hasta que el camino se vuelve impracticable para personas que, como yo, no están acostumbradas a escalar montañas.

Camino impracticable

Nos damos la vuelta y contemplamos el recorrido que hemos hecho.

Camino que hemos hecho

Desde aquí, la cueva no se ve, está escondida detrás de los arbolitos.

Para volver, pasamos por una angostura entre una gran piedra y la pared vertical del risco.

Angostura

Paso estrecho entre las rocas

Nos acercamos de nuevo a la cueva.

Nuevo acercamiento

Llegamos a la entrada a la cueva.

Ya vamos a entrar

Desde esta perspectiva, parece una ola de piedra gigantesca a punto de engullirnos.

Nos sentamos ahora a contemplar el Barranco de la Argentada, mientras merendamos.

Barranco de la Argentada desde la cueva

Estamos dentro de la ola petrificada.

Flores de romero

Se oye el zumbido de las abejas libando las flores de romero. 

Y otra vez las extrañas flores, ahora con nectarios escarlata. En una de ellas se ha posado un pequeño insecto.

Más flores de Euphorbia characias subsp. characias, con un insecto

Nos levantamos para volver al punto de partida de la cornisa.

Caminando por ella nos fijamos en una mata de flores que crece en la roca, sin apenas tierra.

Mata de flores rosadas

Me acerco a la mata. 

Flores (Sarcocapnos pulcherrima) 

Me conmuevo... ¿Cómo puede vivir una mata tan bella en este ambiente inhóspito? Aquí hiela en invierno y sopla el viento.

Detalle de las flores rosadas

¡Qué delicadeza de hojas y flores!

Vamos descendiendo. Ahora nos fijamos en una roca con liquen.

Liquen en la roca

El sol está cerca de su ocaso. Pronto se hará de noche.

Puesta de sol


1 comment:

  1. Primavera de 2009. Zona de los bosques de Poblet, montañas de Prades. Fotos realizadas por Josep Burcet Canet.

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