Verás,
cuando respondo a un mensaje tuyo,
escribo tal como soy, no me inhibo,
no me sujeto a censuras.
Al terminar mi escrito,
lo repaso poniéndome en tu lugar,
me pregunto cómo te afectará a ti,
aunque te conozco poco para acertar.
Si intuyo que puedes interpretarlo de otra manera,
no cambio mi mensaje, no maquillo mis palabras,
no finjo ser otra persona,
la que tú esperas que sea.
Quiero ser yo quien te responde,
no una persona de tu gusto,
no alguien hecha a tu medida.
Yo no soy tu espejo
Somos dos personas distintas,
no somos tú y tu reflejo.
Entonces añado un párrafo más
que te proporcione claves de lectura
para interpretar mi mensaje.
Y me adelanto a pedirte disculpas
por si mi respuesta no es de tu agrado, Pascual.

Cancioncilla del primer deseo
ReplyDeleteEn la mañana verde,
quería ser corazón.
Corazón.
Y en la tarde madura
quería ser ruiseñor.
Ruiseñor.
(Alma,
ponte color de naranja.
Alma,
ponte color de amor.)
En la mañana viva,
yo quería ser yo.
Corazón.
Y en la tarde caída
quería ser mi voz.
Ruiseñor.
¡Alma,
ponte color naranja!
¡Alma,
ponte color de amor!
García Lorca, Federico